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Proteger a tu gato con estos Secretos Vitales sobre Salud Gatuna.

¿Sabes si tu gato está sufriendo en silencio? Descubre las enfermedades más comunes, síntomas ocultos y consejos expertos para proteger a tu gato. ¡Guía completa para dueños responsables!

Si Minursi pudiera hablar, me ahorraría muchísimas noches de insomnio. Pero la realidad es que los gatos, por pura evolución, son maestros del disfraz. En la naturaleza, mostrar debilidad es convertirse en presa, y aunque vivan en el sofá más cómodo de España, ese instinto sigue ahí.

Contenidos
  1. La herencia del cazador solitario
  2. Los cambios de comportamiento: Tu primer termómetro para proteger a tu gato.
  3. El Complejo Respiratorio Felino (La temida "Gripe del Gato")
  4. Asma Felina: Bronquitis alérgica.
  5. FLUTD: No es solo una enfermedad, es un aviso.
  6. La Obstrucción Uretral: La emergencia más temida
  7. Insuficiencia Renal Crónica (IRC): El desgaste del tiempo.
  8. Leucemia Felina (FeLV).
  9. Inmunodeficiencia Felina (FIV).
  10. Peritonitis Infecciosa Felina (PIF).
  11. Gingivoestomatitis Crónica Felina: Un dolor insoportable.
  12. Enfermedad Periodontal y Sarro.
  13. Enfermedad Inflamatoria Intestinal (IBD).
  14. Bolas de pelo (Tricobezoares): No son tan inocentes.
  15. Pancreatitis Felina.
  16. Parásitos Internos (Gusanos).
  17. Parásitos Externos: Mucho más que picor.
  18. El Complejo de Granuloma Eosinofílico.
  19. Hongos (Tiña).
  20. Hipertiroidismo Felino.
  21. Diabetes Mellitus.
  22. El gran dilema: ¿Pienso seco o comida húmeda?
  23. La trampa de los cereales y los subproductos.
  24. Cómo saber si tu gato necesita un plan de choque.
  25. Estrategias para un peso saludable.
  26. Dieta para el Fallo Renal.
  27. Dietas Urinarias.
  28. Dietas Hipoalergénicas.
  29. El Calendario de Vacunación: Mucho más que un pinchazo.
  30. Desparasitación.
  31. Revisiones Anuales: El chequeo de los puntos de control.
  32. El territorio es sagrado.
  33. Cómo reducir el estrés en casa.
  34. El Síndrome de Disfunción Cognitiva.
  35. Artrosis.
  36. ¿Es normal que mi gato vomite bolas de pelo todas las semanas?
  37. Mi gato ha dejado de usar el arenero, ¿me está castigando?
  38. ¿Puedo darle comida de humanos de vez en cuando?
  39. ¿Cada cuánto debo bañar a mi gato?
  40. Mi gato bebe mucha agua, ¿es bueno?
  41. LA MIRADA Y LOS OJOS.
  42. LOS OIDOS Y LA AUDICION.
  43. LA NARIZ Y EL ALIENTO
  44. PIEL SIN INQUILINOS NI BULTOS.
  45. EL ESTADO DEL MANTO
  46. CONSISTENCIA Y FRECUENCIA.
  47. ACTIVIDAD Y DESCANSO

La herencia del cazador solitario

Para entender por qué tu gato no se queja cuando le duele algo, tenemos que mirar a sus antepasados. El gato es un cazador, sí, pero por su tamaño también es una presa potencial para animales más grandes. En la naturaleza, un animal que muestra signos de debilidad, cojera o letargo es el primero en ser atacado.

Por eso, tu gato ha evolucionado para fingir que todo está perfecto hasta que la situación es realmente insostenible. Cuando un gato finalmente «se deja ver» enfermo, suele ser porque la enfermedad ya está avanzada. Nuestra misión como humanos es ser detectives de lo invisible.

Los cambios de comportamiento: Tu primer termómetro para proteger a tu gato.

No necesitas un título en veterinaria para saber que algo falla, solo necesitas observar los cambios en sus rutinas. Pregúntate:

  • ¿Se esconde en lugares inusuales?: si Minursi, que siempre duerme en mi cama, de repente se pasa el día debajo del armario, sé que algo no va bien.
  • ¿Ha cambiado su nivel de energía?: no me refiero a que duerma mucho (eso es normal), sino a que no tenga ganas de jugar cuando normalmente lo hace.
  • ¿Ha dejado de acicalarse?: un gato que deja de limpiarse y tiene el pelo apelmazado o sucio es un gato que se siente mal. Por el contrario, un acicalamiento obsesivo en una zona concreta puede indicar dolor localizado o dermatitis.

Enfermedades Respiratorias.

El sistema respiratorio de los gatos es bastante delicado. A menudo, un simple estornudo puede ser la punta del iceberg de algo más complejo que requiere nuestra atención inmediata.

El Complejo Respiratorio Felino (La temida «Gripe del Gato»)

Este es, sin duda, uno de los problemas más frecuentes. Aunque lo llamamos «gripe», no es un solo virus, sino un conjunto de agentes patógenos que atacan en equipo.

  • Los culpables principales: el Herpesvirus felino (tipo 1) y el Calicivirus felino. El primero es el responsable de esos ojos rojos y con secreciones, mientras que el segundo suele causar esas úlceras tan dolorosas en la boca y la lengua.
  • ¿Cómo se contagia?: es extremadamente contagioso por contacto directo, estornudos o incluso si tú tocas a un gato enfermo en la calle y luego acaricias a Minursi sin lavarte las manos.
  • Síntomas en profundidad:
    • Secreción nasal y ocular: empieza como un líquido transparente y se vuelve espeso, amarillo, o verdoso si hay infección bacteriana.
    • Anorexia por falta de olfato: los gatos comen por el olfato. Si tienen la nariz taponada, la comida les sabe a cartón y dejan de comer, lo cual es peligrosísimo para su hígado.
    • Letargo y fiebre: los verás «hechos una bola» y con las orejas muy calientes.

Asma Felina: Bronquitis alérgica.

¿Has visto alguna vez a un gato agacharse mucho, estirar el cuello y empezar a toser como si quisiera expulsar algo que nunca sale? Muchos dueños piensan que es una bola de pelo, pero si no sale nada, ¡cuidado!, puede ser asma. Estate atento para proteger a tu gato.

  • ¿Qué está pasando?: los bronquios del gato se inflaman y se cierran ante irritantes ambientales.
  • Desencadenantes comunes: el humo del tabaco (por favor, nunca fumes cerca de tu gato), el polvo de las arenas de sílice o perfumadas, el incienso, las velas aromáticas, y los productos de limpieza fuertes.
  • Cómo actuar: el veterinario suele recetar inhaladores (sí, con una cámara especial para gatos llamada Aerokat), o corticoides para reducir la inflamación.

El sistema urinario: El drama de las piedras y el estrés

Si tienes un gato, especialmente si es macho como mi Minursi, tienes que estar muy atento a sus visitas al arenero. Los problemas urinarios son, probablemente, la causa número uno de urgencias veterinarias.

FLUTD: No es solo una enfermedad, es un aviso.

Bajo estas siglas se agrupan varios problemas que afectan a la vejiga y la uretra.

  • Cistitis Idiopática: es una inflamación de la vejiga cuyo origen principal suele ser el estrés. Los gatos son muy sensibles a los cambios: una mudanza, un mueble nuevo o, incluso, un gato desconocido en el jardín pueden provocarla.
  • Cristales y cálculos: la dieta juega un papel vital aquí. Si el pH de la orina no es el correcto, se forman «piedras» (estruvita u oxalato), que pueden irritar las paredes de la vejiga.

La Obstrucción Uretral: La emergencia más temida

Esto ocurre mayoritariamente en machos debido a que su uretra es más larga y estrecha. Un «tapón» de moco o cristales impide que el gato orine.

  • Señales de socorro: el gato va al arenero, se pone en postura de orinar, hace fuerza, maúlla de dolor y no sale nada. Puede empezar a lamerse el pene desesperadamente.
  • Consecuencia: si no puede orinar, las toxinas que debería expulsar vuelven a la sangre, causando un fallo renal y la muerte en menos de 24-48 horas. Es una emergencia absoluta.

Insuficiencia Renal Crónica (IRC): El desgaste del tiempo.

A medida que los gatos envejecen (a partir de los 7-10 años), sus riñones empiezan a perder eficacia. Es una enfermedad progresiva y silenciosa.

  • El síntoma de la sed: Si noto que Minursi, de repente, vacía el cuenco de agua el doble de rápido, no pienses «qué bien, está muy hidratado». Es una señal de que sus riñones no pueden concentrar la orina y necesita beber más para compensar.
  • Pérdida de peso y apetito: a medida que las toxinas (como la urea) suben en sangre, el gato siente náuseas y deja de disfrutar de su comida.

Enfermedades Infecciosas: Los virus que cambian vidas.

Este es el apartado que más asusta a los propietarios, pero la información es poder. Hoy en día, muchas de estas enfermedades no son el final del camino si se detectan a tiempo, es fundamental conocerlas para proteger a tu gato.

Leucemia Felina (FeLV).

A menudo llamada la «enfermedad de los gatos buenos» porque se transmite por contacto social: lamerse, compartir comida o agua.

  • ¿Qué hace?: ataca la médula ósea y destruye las defensas. Puede causar anemias graves y ciertos tipos de tumores (linfomas).
  • Consejo de salud: Si tu gato sale al jardín o tiene contacto con gatos de la calle, la vacuna contra la leucemia es obligatoria. Un test de sangre rápido puede decirte si es positivo o negativo.

Inmunodeficiencia Felina (FIV).

Es el equivalente al VIH en humanos, pero recalco: no se transmite a las personas. Se contagia por sangre, normalmente en peleas territoriales donde se pegan mordiscos profundos.

  • Vivir con FIV: un gato con inmunodeficiencia puede vivir una vida larga y feliz en el interior de una casa. Solo necesitan una buena alimentación, evitar el estrés y revisiones veterinarias más frecuentes, para atajar cualquier infección pequeña antes de que se complique.

Peritonitis Infecciosa Felina (PIF).

Hasta hace muy poco, el PIF era el diagnóstico que ningún dueño quería escuchar. Es una reacción inmunitaria desproporcionada a un coronavirus común.

  • La esperanza: aunque el tratamiento oficial es caro y, a veces, difícil de conseguir, ya existen antivirales que están salvando a miles de gatos.
  • Cómo sospechar: si ves que tu gato tiene una fiebre persistente que no baja con antibióticos, está muy decaído, o notas que su abdomen se hincha (como si tuviera líquido dentro), corre al especialista.

Salud Oral: El peligro oculto tras los colmillos.

Mucha gente piensa que es normal que a un gato le huela el aliento. Te lo digo ya: no es normal. El mal aliento (halitosis), suele ser la primera señal de que algo se está «cocinando» en sus encías, y si no lo frenamos, las consecuencias pueden llegar hasta el corazón o los riñones.

Gingivoestomatitis Crónica Felina: Un dolor insoportable.

Esta es una de las condiciones más dolorosas y frustrantes. Es una inflamación severa de las encías y de la parte posterior de la boca.

  • ¿Qué la causa?: ,o se sabe con exactitud, pero parece ser una respuesta inmune exagerada a la placa bacteriana. A veces está relacionada con virus como el Calicivirus o la Inmunodeficiencia.
  • Cómo detectarlo: si ves que tu gato se acerca al cuenco con hambre, pero al dar el primer bocado sale corriendo, o hace un ruido de dolor, sospecha. También pueden babear más de la cuenta, o dejar de acicalarse porque les duele usar la lengua.
  • El tratamiento: a menudo, la única solución definitiva es la extracción de las piezas dentales afectadas. Suena drástico, pero un gato vive mucho mejor sin dientes y sin dolor, que con dientes y sufriendo cada segundo.

Enfermedad Periodontal y Sarro.

Al igual que nosotros, los gatos acumulan placa. Si no se limpia, se mineraliza y se convierte en sarro (esas costras marrones en los colmillos). Saber esto es fundamental para proteger a tu gato.

  • El riesgo real: las bacterias de la boca pueden pasar al torrente sanguíneo y depositarse en las válvulas del corazón o en los riñones, causando fallos orgánicos a largo plazo.
  • Consejo de detective: levanta el labio de tu gato de vez en cuando. Si ves una línea roja muy marcada justo donde el diente toca la encía, hay gingivitis.

Problemas Digestivos: Del vómito ocasional a la alarma.

¿Quién no ha limpiado un vómito de su gato a las tres de la mañana? Parece el «deporte nacional» de los felinos, pero hay que saber distinguir entre una bola de pelo y una patología.

Enfermedad Inflamatoria Intestinal (IBD).

Es muy común y, a menudo, se confunde con «tener un estómago delicado». Es una inflamación crónica de las paredes del intestino.

  • Síntomas: vómitos crónicos (una vez a la semana ya es crónico), diarreas intermitentes o heces muy blandas, y pérdida de peso a pesar de que el gato come bien.
  • Detección: se necesita ecografía y, a veces, biopsia. El cambio a una dieta hipoalergénica suele hacer milagros.

Bolas de pelo (Tricobezoares): No son tan inocentes.

Minursi es muy limpio, se pasa horas lamiéndose, pero ese pelo va al estómago.

  • Cuándo es un problema: si el gato vomita pelo con mucha frecuencia (más de dos veces al mes) o si ves que intenta vomitar y no sale nada, la bola de pelo podría estar causando una obstrucción en el intestino.
  • Prevención vital: el cepillado diario es la mejor medicina y el uso de malta felina ayuda a que ese pelo «circule» y salga por donde tiene que salir: el arenero.

Pancreatitis Felina.

El páncreas es un órgano pequeño pero con muy mal genio. La pancreatitis en gatos es difícil de diagnosticar porque los síntomas son muy vagos.

  • Señales: el gato deja de comer, está muy apático y parece tener dolor abdominal. A diferencia de los perros, los gatos con pancreatitis no siempre vomitan, lo que la hace más peligrosa.

Parásitos: Los inquilinos no deseados.

Incluso si tu gato no sale de casa, como es el caso de muchos gatos de piso en España, los parásitos pueden entrar en tus zapatos o en la ropa.

Parásitos Internos (Gusanos).

  • Ascárides y Tenias: pueden causar hinchazón abdominal, diarrea y anemia. En gatos cachorros, una infestación masiva puede ser mortal.
  • ¿Cómo saberlo?: a veces verás «granitos de arroz» (segmentos de tenia), cerca del ano del gato o en su cama.

Parásitos Externos: Mucho más que picor.

  • Pulgas: Son las reinas del salto. Además de picar, pueden transmitir la Bartonella (la enfermedad del arañazo del gato), y parásitos internos si el gato se traga la pulga al lamerse.
  • Dermatitis por Alergia a la Picadura de Pulga (DAPP): hay gatos que con una sola picadura desarrollan una reacción alérgica brutal, perdiendo pelo y haciéndose costras en la zona del lomo y la cola.
  • Ácaros en los oídos: si ves que tu gato sacude mucho la cabeza y tiene una especie de «posos de café» negros dentro de las orejas, son ácaros. Pican muchísimo y son muy contagiosos entre gatos.

Problemas de Piel y Alergias. Como proteger a tu gato.

La piel es el órgano más grande y refleja mucho lo que pasa dentro.

El Complejo de Granuloma Eosinofílico.

Es una reacción del sistema inmune que se manifiesta en la piel.

  • Formas comunes: úlceras en el labio superior (parece que el labio se hincha), o placas rojas y sin pelo en la parte interna de los muslos. Suele tener un componente alérgico (alimento, polen, pulgas).

Hongos (Tiña).

Es una infección por hongos que, ojo, se pega a los humanos.

  • Cómo detectarlo: aparecen calvas circulares, normalmente en la cara, orejas o patas. La piel en esa zona suele estar descamada, pero no suele picar demasiado al principio.

Enfermedades Endocrinas: Cuando las hormonas se descontrolan.

Hipertiroidismo Felino.

Es la enfermedad endocrina más frecuente en gatos mayores de 10 años. Se produce por un exceso de hormonas tiroideas.

  • El gato «Benjamin Button»: lo que ves es un gato mayor que de repente tiene muchísima energía, pide comida a todas horas con desesperación, pero… está perdiendo peso.
  • Detección: si notas a tu gato mayor demasiado activo o con el pelo muy feo y siempre hambriento, pide una analítica de sangre que incluya la hormona T4.

Diabetes Mellitus.

Al igual que nosotros, los gatos pueden ser diabéticos, especialmente si tienen sobrepeso.

  • Síntomas clave: beber mucha agua y orinar mucho (igual que en la enfermedad renal).
  • La postura plantígrada: en casos avanzados, los gatos empiezan a caminar apoyando toda la parte trasera de la pata (el corvejón), en el suelo, no solo los dedos. Esto es por una neuropatía causada por el azúcar alto.

Minursi es un sibarita, no te voy a engañar. Si por él fuera, comería solo esas latitas que huelen a gloria, pero como su humana responsable, tengo que saber qué le conviene realmente. Vamos a entrar de lleno en cómo la dieta puede ser la medicina preventiva más potente que tienes a tu alcance para proteger a tu gato.

Alimentación Magistral: El Combustible Sagrado para un Gato Imparable.

No somos conscientes del poder que tenemos cada vez que llenamos su cuenco. Los gatos son carnívoros estrictos, y esto no es solo una frase hecha. Significa que su cuerpo está diseñado por la evolución para procesar proteínas animales y grasas, no para gestionar grandes cantidades de hidratos de carbono.

El gran dilema: ¿Pienso seco o comida húmeda?

Aquí es donde suelo abrir un debate intenso con otros dueños. El pienso es cómodo, no huele y es barato, pero tiene un problema fundamental: la falta de agua. El gato, en su origen desértico, está diseñado para obtener la hidratación de sus presas. Un ratón es un setenta por ciento agua, una croqueta de pienso apenas llega al diez por ciento.

Si solo alimentas a tu gato con pienso seco, lo estás condenando a vivir en un estado de deshidratación crónica leve. Esto fuerza los riñones y concentra la orina, lo que nos lleva directos a los cristales y las piedras que mencionamos antes. Mi consejo es claro: la comida húmeda de calidad no es un premio, es una necesidad diaria. Yo a Minursi le aseguro su ración de alimento húmedo cada día, para que sus riñones trabajen con alegría.

La trampa de los cereales y los subproductos.

Cuando leas la etiqueta de la comida, busca claridad. Si pone subproductos animales, huye. Eso pueden ser picos, plumas o pezuñas que apenas aportan nutrición real. El primer ingrediente debe ser siempre carne deshidratada o fresca de un animal concreto (pollo, pavo, salmón).

Los gatos no necesitan maíz, trigo ni soja. Estos ingredientes se usan como relleno para abaratar costes y para dar forma a la croqueta, pero son los responsables directos de muchos casos de obesidad y de diabetes felina. Un gato con una dieta alta en carbohidratos es un gato que vive en una montaña rusa de insulina.

La Obesidad: El Enemigo Silencioso que acorta vidas.

Me duele ver esos videos de gatos obesos que se hacen virales por ser graciosos. No tienen ninguna gracia. La obesidad felina es una enfermedad inflamatoria que reduce la esperanza de vida de tu gato drásticamente.

Cómo saber si tu gato necesita un plan de choque.

No hace falta una báscula de precisión. Pasa tus manos por los costados de tu gato. ¿Notas las costillas con facilidad o tienes que hundir los dedos en una capa de grasa? Si no notas las costillas y desde arriba tu gato parece una bombilla en lugar de tener una cintura marcada, tenemos un problema.

La obesidad predispone a:

  • Diabetes Mellitus: el exceso de grasa causa resistencia a la insulina.
  • Problemas articulares: imagina cargar con un saco de cinco kilos extra cada vez que saltas al sofá. Sus articulaciones sufren un desgaste brutal.
  • Lipidosis hepática: si un gato obeso deja de comer por cualquier motivo, su hígado se colapsa rápidamente al intentar procesar las grasas acumuladas. Esto es una urgencia vital.

Estrategias para un peso saludable.

No lo pongas a dieta de golpe por tu cuenta, el metabolismo del gato es delicado. La clave es aumentar la proteína y la humedad y reducir los hidratos. Y, por supuesto, juego activo. Minursi tiene sus sesiones de caza con el plumero todos los días; es nuestro momento de conexión y de cardio.

Dietas Terapéuticas: Cuando la comida es el tratamiento para proteger a tu gato.

A veces, la enfermedad ya está presente y no podemos volver atrás. Pero podemos gestionarla. Las dietas de prescripción veterinaria son fundamentales en casos específicos.

Dieta para el Fallo Renal.

Si el riñón ya no filtra bien, necesitamos una comida que produzca pocos residuos tóxicos. Estas dietas controlan mucho el fósforo y tienen una proteína de altísima calidad pero en la cantidad justa para no sobrecargar el sistema. Nunca cambies a una dieta renal sin supervisión, porque si un gato sano la come, podría tener carencias.

Dietas Urinarias.

Están formuladas para controlar el pH de la orina. Si la orina es muy ácida o muy alcalina, se forman cristales. Estas dietas actúan como un regulador químico para que ese entorno sea hostil para las piedras de estruvita u oxalato.

Dietas Hipoalergénicas.

Si tu gato se rasca sin parar o siempre tiene diarrea, puede ser una intolerancia alimentaria. Estas dietas suelen usar proteínas hidrolizadas (tan pequeñas que el cuerpo no las reconoce como una amenaza), o proteínas noveles (como conejo o caballo), que el gato nunca ha probado.

Alimentos Prohibidos: Lo que nunca debe tocar su lengua.

Hay cosas que tenemos por la cocina de casa que para nosotros son manjares pero para ellos son veneno puro. Ten mucho cuidado con los descuidos.

  • Cebolla y ajo: destruyen sus glóbulos rojos y causan anemia grave. Incluso en polvo, ten cuidado con las sobras de nuestra comida.
  • Uvas y pasas: Pueden causar un fallo renal agudo fulminante.
  • Chocolate y cafeína: afectan al sistema nervioso y al corazón.
  • Leche: aunque la imagen típica es un gato con un cuenco de leche, la mayoría de los gatos adultos son intolerantes a la lactosa. Les provoca unas diarreas terribles que los deshidratan.

El Agua: El Nutriente Olvidado.

Para detectar enfermedades a tiempo, fíjate en cómo bebe. Si de repente Minursi prefiere beber del grifo o de la regadera en lugar de su cuenco, puede que el agua del cuenco no le parezca fresca o que esté buscando más cantidad porque algo falla en su interior.

Un truco maestro: reparte varios puntos de agua por la casa. A los gatos no les gusta tener el agua pegada a la comida (instinto de evitar la contaminación). Si separas el agua del cuenco de comida, verás que bebe mucho más. Las fuentes de agua corriente también son un éxito total porque el agua en movimiento les atrae instintivamente.

Minursi me está mirando ahora mismo desde su rascador. Él no sabe que esas visitas al veterinario que tanto le disgustan son las que me permiten dormir tranquilo por las noches. Vamos a desglosar cómo montar un escudo protector alrededor de tu gato.

medidas para proteger a tu gato.

Mucha gente piensa que si su gato no sale a la calle, no necesita vacunas ni revisiones. Es el error más común y peligroso. Nosotros entramos y salimos de casa, traemos virus en los zapatos y parásitos en la ropa. La prevención no es un gasto, es la mejor inversión que puedes hacer para proteger a tu gato.

El Calendario de Vacunación: Mucho más que un pinchazo.

Las vacunas preparan el sistema inmune para que, si el virus real aparece, el cuerpo sepa cómo luchar. En España, el protocolo estándar suele incluir:

  1. La Trivalente Felina: es la base. Protege contra la Panleucopenia (un virus digestivo muy agresivo), el Calicivirus y el Herpesvirus (los de la gripe que vimos antes). Aunque Minursi sea un gato de sofá, necesita esta protección sí o sí.
  2. La Leucemia Felina: esencial si tu gato tiene acceso al exterior, o si convive con otros gatos que entran y salen.
  3. La Rabia: dependiendo de la comunidad autónoma en la que vivas, puede ser obligatoria por ley. Más allá de la ley, es una cuestión de salud pública.

Desparasitación.

No esperes a ver un bicho para actuar. La desparasitación debe ser constante.

Interna: se suele hacer cada tres meses con una pastilla o una pipeta específica. Elimina los gusanos intestinales que pueden robarle nutrientes a tu gato y causarle problemas digestivos.

Externa: pulgas, garrapatas y mosquitos. Incluso en invierno, las calefacciones de nuestras casas mantienen vivos a estos bichos. Una buena pipeta o collar es fundamental si quieres proteger a tu gato.

Revisiones Anuales: El chequeo de los puntos de control.

Una vez al año (o cada seis meses si el gato es mayor), el veterinario debe hacer una exploración completa. Escuchar el corazón, palpar el abdomen para ver si los órganos tienen un tamaño normal, revisar los oídos y, sobre todo, hacer una analítica de sangre. Muchas enfermedades renales o hepáticas se detectan en la sangre mucho antes de que el gato muestre un solo síntoma.

Salud Mental y Estrés: El Asesino Silencioso.

Los gatos son animales de rutinas. Cualquier cambio en su entorno les genera un estrés que, si se mantiene en el tiempo, debilita su sistema inmune y les hace enfermar físicamente.

El territorio es sagrado.

Para un gato, su casa es su reino. Si introduces un mueble nuevo, si hay obras en la calle, o si llega una persona nueva a casa, el mundo de tu gato se tambalea. El estrés crónico en gatos suele derivar en cistitis idiopática (inflamación de la vejiga), o en problemas de conducta como el marcaje fuera del arenero.

Cómo reducir el estrés en casa.

Uso de feromonas: productos como Feliway ayudan a que el gato sienta que su entorno es seguro. Enriquecimiento ambiental: rascadores, estanterías para que puedan trepar y juguetes que estimulen su instinto de caza. Un gato aburrido es un gato estresado.

Respetar sus tiempos: si Minursi decide que quiere estar solo en la habitación, lo dejo. Forzar la interacción es una fuente de estrés innecesaria.

La Etapa Senior: Cuidando al Gato Anciano.

Se considera que un gato entra en su etapa senior a partir de los siete u ocho años. A partir de aquí, el cuerpo empieza a cambiar y debemos estar más atentos que nunca.

El Síndrome de Disfunción Cognitiva.

Sí, los gatos también pueden tener algo parecido al Alzheimer. Si notas que tu gato mayor maúlla por la noche sin motivo aparente, parece desorientado en esquinas de la casa, o ha cambiado sus ciclos de sueño drásticamente, puede estar sufriendo este proceso. Existen suplementos y dietas que ayudan a proteger sus neuronas y mejorar su calidad de vida.

Artrosis.

Es muy raro ver a un gato cojear. Lo que verás es que ya no salta al mueble más alto, que prefiere dormir en el suelo, en vez de en su cama elevada, o que se vuelve más irritable cuando lo acaricias en la zona lumbar. El manejo del dolor en gatos senior ha avanzado muchísimo y no tienen por qué vivir con molestias.

Preguntas Frecuentes para proteger a tu gato.

¿Es normal que mi gato vomite bolas de pelo todas las semanas?

No, no es normal. Aunque ocasionalmente ocurra, si es frecuente indica que el pelo no está transitando bien por el sistema digestivo. Prueba a cepillarlo más y a darle malta de calidad. Si persiste, consulta al veterinario por si hay un problema de motilidad intestinal.

Mi gato ha dejado de usar el arenero, ¿me está castigando?

Rotundamente no. Los gatos no actúan por venganza. Si deja de usar el arenero suele ser por dos motivos: o el arenero está sucio/no le gusta la arena, o siente dolor al orinar y asocia el arenero con ese dolor. Lo primero es descartar una infección de orina. Es fundamental para proteger a tu gato

¿Puedo darle comida de humanos de vez en cuando?

Como capricho puntual, un trocito de pollo cocido o pavo sin sal ni condimentos no le hará daño. Pero evita las sobras de tus platos, ya que nuestras especias, sales y aceites pueden causarle pancreatitis o problemas renales.

¿Cada cuánto debo bañar a mi gato?

La mayoría de los gatos no necesitan bañarse nunca. Ellos dedican horas al día a su propia limpieza. Solo es necesario si se han manchado con algo tóxico o pegajoso que no deban lamer, o si por problemas de movilidad ya no pueden limpiarse ellos mismos.

Mi gato bebe mucha agua, ¿es bueno?

Si siempre ha bebido poco y de repente vacía el cuenco, es una señal de alerta roja. Puede indicar diabetes, hipertiroidismo o insuficiencia renal. No lo ignores pensando que es bueno que se hidrate.

Cuidar y proteger a tu gato es una responsabilidad enorme, pero la recompensa es infinita. Ver a Minursi sano, con el pelo brillante y ronroneando a mi lado es lo que me motiva a seguir aprendiendo sobre su salud. Recuerda que tú eres su voz y su protector. Ante la más mínima duda, confía en tu instinto y acude a un profesional. Más vale una visita al veterinario «por nada» que llegar tarde cuando algo falla.

Espero que esta guía te sirva de manual de consulta constante. La he escrito con todo el cariño y la experiencia de alguien que ama a los gatos por encima de todas las cosas.

Me encantaría que me contaras tu historia en los comentarios. ¿Cómo se llama tu gato? ¿Has pasado por algún susto de salud con él? ¡Te leo y te respondo encantada! Tu experiencia puede ayudar a otros dueños que estén pasando por lo mismo ahora mismo.

EL RITUAL DE LA CABEZA: gUÍA RÁPIDA DE REVISIÓN PARA PROTEGER A TU GATO.

La cara de tu gato dice mucho más de lo que imaginas y te ayudará a progeger a tu gato. Empieza siempre por aquí, aprovechando una sesión de mimos tranquilos en el sofá.

LA MIRADA Y LOS OJOS.

Los ojos deben estar brillantes, limpios y totalmente abiertos. Fíjate en si hay alguna secreción amarillenta o verdosa. Un punto clave es observar las pupilas: ambas deben tener el mismo tamaño. Si notas que una está más dilatada que la otra, es una urgencia neurológica. También revisa el tercer párpado, esa membrana blanquecina que, a veces, asoma por el lagrimal. Si está visible de forma constante, tu gato te está diciendo que se siente débil o enfermo.

LOS OIDOS Y LA AUDICION.

Asómate al interior de sus orejas. Deben estar de un color rosado pálido y muy limpias. Si ves una especie de cerumen oscuro, parecido a los posos del café, lo más probable es que tenga ácaros. Huele sus oídos, un olor fuerte o desagradable suele indicar una infección por levaduras o bacterias. Fíjate también en si sacude la cabeza con frecuencia después de que lo toques.

LA NARIZ Y EL ALIENTO

La nariz suele estar ligeramente húmeda y fresca, aunque esto puede variar según la temperatura de la casa. Lo importante es que no haya costras ni mocos.

Respecto a la boca, levanta con suavidad sus labios. El aliento no debe ser fétido. Busca encías rojas o inflamadas y dientes que no tengan esa capa marrón de sarro. Si ves que saliva más de la cuenta, puede haber una úlcera, o un dolor interno que no estamos viendo.

EL CUERPO Y EL PELAJE: LA CAPA EXTERNA DE SU SALUD

Pasa tus manos por todo su cuerpo, como si estuvieras dándole un masaje profundo. A los gatos les suele encantar y a ti te permite ser un radar de bultos para actuar a tiempo y proteger a tu gato.

PIEL SIN INQUILINOS NI BULTOS.

Busca cualquier bultito, por pequeño que sea. La mayoría son quistes de grasa sin importancia, pero es mejor que el veterinario los mapee. Fíjate en si hay zonas sin pelo o con la piel enrojecida. Al pasar la mano a contrapelo, busca puntitos negros que se mueven o que parecen suciedad, si al mojarlos con un poco de agua se vuelven rojos, son excrementos de pulga (sangre digerida).

EL ESTADO DEL MANTO

Un gato sano tiene un pelo brillante y suave. Si notas que el pelo de tu gato se ha vuelto opaco, quebradizo o está siempre despeinado, su cuerpo está priorizando nutrientes para los órganos internos y dejando el pelo de lado. Es una de las señales más precoces de que algo metabólico está fallando.

LA GESTION DE RESIDUOS: EL ARENERO NO MIENTE.

Sé que no es la parte más glamurosa de tener gato, pero el arenero es un libro abierto sobre su salud interna.

CONSISTENCIA Y FRECUENCIA.

Las heces deben ser firmes y bien formadas. Si son demasiado duras, puede haber deshidratación o estreñimiento. Si son blandas o líquidas de forma recurrente, hay una inflamación intestinal. En cuanto a la orina, lo ideal es que las bolas de arena aglomerada tengan siempre un tamaño similar. Si de repente ves pelotas gigantes o, por el contrario, muchísimas motas diminutas, los riñones o la vejiga están enviando un SOS.

COMPORTAMIENTO Y MOVIMIENTO: EL RITMO DE SU VIDA.

A veces la enfermedad no se ve, se siente en el ambiente. Los cambios en la personalidad te avisan y te ayudan a proteger a tu gato.

ACTIVIDAD Y DESCANSO

¿Sigue subiendo a su sitio favorito de un solo salto? Si empieza a dudar antes de saltar o utiliza escalones intermedios que antes no usaba, seguramente tiene dolor articular. ¿Duerme mucho más de lo normal o se muestra irritable cuando antes era un amor? El dolor crónico cambia el carácter de cualquiera, y el de Minursi no es una excepción.

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE ESTE CHEQUEO MENSUAL

¿Es normal que mi gato se queje cuando le toco la barriga?

Muchos gatos protegen su abdomen por instinto, pero si antes se dejaba y ahora te bufa o intenta morderte, puede tener dolor abdominal o inflamación de algún órgano.

¿Qué hago si encuentro un bultito pequeño que se mueve bajo la piel?

No entres en pánico, pero pide cita. Los tumores de mama en gatas, por ejemplo, empiezan como granitos de arena. Detectarlos así de pequeños es la diferencia entre un susto y algo mucho peor.

¿Con qué frecuencia debo pesar a mi gato?

Una vez al mes está ben. Una pérdida de peso de solo 200 gramos en un gato de 4 kilos es equivalente a que una persona pierda 4 o 5 kilos de golpe. Es muy significativo.

Mi gato tiene la nariz seca, ¿tiene fiebre?

No siempre. La nariz seca no es un indicador fiable de fiebre por sí sola. La única forma real de saber si tiene fiebre es con un termómetro rectal, algo que es mejor dejar para el veterinario si no tienes experiencia.

¿Por qué mi gato se esconde justo después de que yo note algo raro?

Como te contaba al principio de esta gran guía, los gatos se sienten vulnerables cuando están enfermos. Su instinto les dice que se escondan para que nadie vea que no están al cien por cien. Tienes que estar atento para poder proteger a tu gato.

Espero que esta lista de chequeo te resulte superútil. Yo la tengo apuntada en el calendario para hacérsela a Minursi el primer domingo de cada mes. Te da una seguridad increíble saber que tienes el control sobre lo que está pasando con su cuerpo.

https://youtu.be/oH3X4PdThUU

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